Invadí mi mente con cigarrillos era casi muy común en esa cárcel. Mi autoestima bajaba cada vez más y ya creía que es momento era eterno hasta que aparecía ella la vi entre barrotes grasientos y sarnosos pero ella estaba impecable, Papríka.
Era una oficial como cualquiera sólo que esta era mujer y muy hermosa.
¡Tú! Mocoso, ¿cuál es tu nombre?, preguntó como una militar en grito de guerra –espantoso- Mauricio, dije en firmamento ¿y, el suyo?, pues no le interesa sólo se referirá a mi como señorita ¿entendió? –si señorita, era una mujer muy sofisticada y no me preocupé de su aspecto sólo en su busto-.
Al irse en la hora de almuerzo fui con Josué quería información: novio, hijos, ¿soltera?. Muchacho –decía- tiene 22 ¿crees, que se interesaría en ti? Pues lo ignoro, pero es ¿soltera?, si así es mocoso. BIEN!.
Anocheció en fuerte caída, y tras barrotes en humedad se podía divisar el atardecer, bello –admití en voz alta-. Nunca oí hablar así a un prisionero –era Papríka, reluciente y hermosa- es que no se veía así un atardecer en Maipú, bueno pues eso es bueno, mencionó como si estuviese dándome un cumplido.
Deme su nombre, señorita. Pues mi nombres es Papríka, es bello, di- digo bueno ¿y, que hace por mi celda? Pasaba sólo para ver que nadie hiciera algo indebido, dijo frunciéndome el ceño.
sábado, 23 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Un pendejo en la cárcel de Santiago...(primera parte...)
El encarcelado...
Corrí hasta más no poder, sentía que el corazón transpiraba, mi garganta congelada permanecía y mis pensamientos estaban bloqueados por algún engendro que estaba metido en mí, bueno tal vez exagere fue sólo un robo a un cajero automático, pero si mas bien recuerdo no estaba sólo pero creo que mi acompañante cuál escapo de un guardia me abandono con 2 palos en la mochila, mierda.
Fui a dar a la cárcel, el paco escucho mi agitada respiración en el rincón de un pasaje oscuro y descubrió la mochila. Cuanto me arrepiento de esta situación, supongo me dejarán salir en 2 meses ya que el dinero fue entregado a la máquina y creo como es que conozco Santiago, lavaron los billetes.
Me sentía intimidado, sólo tenía 16 años y más de un encarcelado me tenía ganas.
Era hora de almorzar y ya no soportaba más el olor a encerrado no había sol ni agua limpia, la mayoría parecía tener entre 18 años a no más dar, me mandaban servilletas con advertencias como: “Si te cruzas en mi camino, no tendré piedad y te cortaré las pelotas” me asustaba.
¡He! Chico, ¿Estas asustado, verdad?, ven siéntate conmigo, desconocía su forma de hablar y de ser, toma asiento si no quieres que te siente yo. Claro se-señor Jeje... tragaba saliva y no dejaba aliento en ningún momento, ¿cómo te llamas, pendejo?
Mauricio y ¿tu...? Josué bienvenido al “ancho mundo” Jajaja reía sarcásticamente. Verás, pendejo este es una cárcel sólo para hombres ¿te crees un hombre?, bueno lo dudo ya que aún soy virgen....-error- Jajajajajaja todos reían en la mesa en que estaba, niño eres un mocoso sal de aquí, y me botaron de el asiento con lo que se le podría de llamar almuerzo a algo gelatinoso y con un color parentesco a la avena, en fin.
No pasaba ni media semana y ya tenía ganas de salir a mi familia no le importaba siempre les di igual aún en mi decisión por no ir más a escuelas y colegios no estuvieron, comentaba a Josué ya que al parecer el era único que me creía inteligente ahí, en fin, mamá pesa 100 kilos, mi hermana cree que su bebe vive para recibir ayuda del gobierno y mi padre ¿quién sabe donde esté?, un momento chico me dices entonces ¿que estás arrepentido de hacer lo que hiciste? Bueno, si estuviese afuera no cambiaría nada y aquí hablo libre de todo, diría que no del todo arrepentido. Hum! Pensó Josué –correcto- mírame bien soy un viejo de 45 años maltrecho y aún tengo cara de vagabundo, violé a dos mujeres y golpeé a sus hijos me arrepiento como nunca en mi vida. ¡Valla! Exclamé, creo que tenemos puntos de vistas muy diferente –mencionaba temeroso a mi compañero de celda- Jeje no te asustes pendejo es una broma, soy el conserje Jajaja, maldita mierda exclamé aún más fuerte. Lamento asustarte pero no pude evitar ver tu cara de idiota mirándome,
Claro respondí en tono firme.
¡Mauricio villa blanca! Tienes una llamada, 10 minutos no más. Si!! Claro, ¿Haló? –Mauri ¿eres tu?, ¿Mina? ¡Hola! -Estaba contento de que alguien llamase-, a tu sobrinito le dieron más plata jajaja así que intentaremos sacarte, claro afirme, como dije nada cambiaba ni si quiera la voz en el teléfono, todo igual.
Corrí hasta más no poder, sentía que el corazón transpiraba, mi garganta congelada permanecía y mis pensamientos estaban bloqueados por algún engendro que estaba metido en mí, bueno tal vez exagere fue sólo un robo a un cajero automático, pero si mas bien recuerdo no estaba sólo pero creo que mi acompañante cuál escapo de un guardia me abandono con 2 palos en la mochila, mierda.
Fui a dar a la cárcel, el paco escucho mi agitada respiración en el rincón de un pasaje oscuro y descubrió la mochila. Cuanto me arrepiento de esta situación, supongo me dejarán salir en 2 meses ya que el dinero fue entregado a la máquina y creo como es que conozco Santiago, lavaron los billetes.
Me sentía intimidado, sólo tenía 16 años y más de un encarcelado me tenía ganas.
Era hora de almorzar y ya no soportaba más el olor a encerrado no había sol ni agua limpia, la mayoría parecía tener entre 18 años a no más dar, me mandaban servilletas con advertencias como: “Si te cruzas en mi camino, no tendré piedad y te cortaré las pelotas” me asustaba.
¡He! Chico, ¿Estas asustado, verdad?, ven siéntate conmigo, desconocía su forma de hablar y de ser, toma asiento si no quieres que te siente yo. Claro se-señor Jeje... tragaba saliva y no dejaba aliento en ningún momento, ¿cómo te llamas, pendejo?
Mauricio y ¿tu...? Josué bienvenido al “ancho mundo” Jajaja reía sarcásticamente. Verás, pendejo este es una cárcel sólo para hombres ¿te crees un hombre?, bueno lo dudo ya que aún soy virgen....-error- Jajajajajaja todos reían en la mesa en que estaba, niño eres un mocoso sal de aquí, y me botaron de el asiento con lo que se le podría de llamar almuerzo a algo gelatinoso y con un color parentesco a la avena, en fin.
No pasaba ni media semana y ya tenía ganas de salir a mi familia no le importaba siempre les di igual aún en mi decisión por no ir más a escuelas y colegios no estuvieron, comentaba a Josué ya que al parecer el era único que me creía inteligente ahí, en fin, mamá pesa 100 kilos, mi hermana cree que su bebe vive para recibir ayuda del gobierno y mi padre ¿quién sabe donde esté?, un momento chico me dices entonces ¿que estás arrepentido de hacer lo que hiciste? Bueno, si estuviese afuera no cambiaría nada y aquí hablo libre de todo, diría que no del todo arrepentido. Hum! Pensó Josué –correcto- mírame bien soy un viejo de 45 años maltrecho y aún tengo cara de vagabundo, violé a dos mujeres y golpeé a sus hijos me arrepiento como nunca en mi vida. ¡Valla! Exclamé, creo que tenemos puntos de vistas muy diferente –mencionaba temeroso a mi compañero de celda- Jeje no te asustes pendejo es una broma, soy el conserje Jajaja, maldita mierda exclamé aún más fuerte. Lamento asustarte pero no pude evitar ver tu cara de idiota mirándome,
Claro respondí en tono firme.
¡Mauricio villa blanca! Tienes una llamada, 10 minutos no más. Si!! Claro, ¿Haló? –Mauri ¿eres tu?, ¿Mina? ¡Hola! -Estaba contento de que alguien llamase-, a tu sobrinito le dieron más plata jajaja así que intentaremos sacarte, claro afirme, como dije nada cambiaba ni si quiera la voz en el teléfono, todo igual.
Un íitulo nuevo!!....
bueno, hace mucho tiempo no escribo en mi blog, pero ya tengo una nueva idea que comenzar a escribir su nombre (el de mi cuento nuevo) es: " Un pendejo en la cárcel de santiago"
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